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Reportero Activo

Soweto: correr entre pedazos de historia

A nivel pruebas de largas distancias, Sudáfrica es famosa por sus ultramaratones, como la Comrades (ultramaratón de 86 kilómetros) y la Two Oceans (56k en Ciudad del Cabo). Sin embargo, llevo más de cuatro años residiendo en Johanesburgo y no podría dejar de conocer también la famosa Maratón de Soweto. Con un nivel alto de dificultad (4 en una escala de 1 a 5, según la Runners Guide), la competencia recorre las famosas calles de Soweto, una de las mayores villas (barracón, favela o townships) de Johanesburgo, que en otros años sirvió como escenario de batallas históricas. Además, fue el lugar donde Nelson Mandela vivió durante su juventud.

Los casi 1.300.000 habitantes que allí residen dividen sus pasiones entre dos de los principales equipos de fútbol del país, Orlando Pirates y Kaiser Chiefs; los estadios de ambos, Orlando Stadium y FNB Stadium (conocido como Soccer City), respectivamente, albergan muchos aficionados cada fin de semana y, en el caso del Soccer City, suele ser recordado porque allí se disputó la final de la Copa del Mundo de 2010.

Pero dejando de lado el recorrido turístico-futbolero, y volviendo a la carrera, debo aclarar que esta prueba comienza y termina en el FNB Stadium, y cuenta con la participación de 25 mil corredores para tres distancias diferentes: 10K, media maratón y maratón. Durante los días previos, retirar los kits se torna una tarea placentera y bien organizada dentro del mismísimo estadio, donde a su vez se monta una feria en la cual los atletas pueden seguir las últimas novedades para la práctica del running. Durante el gran día, el de la carrera, la llegada al estadio no presenta demasiados obstáculos y estacionar no resulta tedioso, como sí ocurre en varios otras competencias por el mundo. De todas formas, no son pocas las personas que prefieren pedir un Uber.

La dificultad de la carrera en sí se debe a dos motivos principales: primero, la altitud de Johanesburgo -el sitio de largada se encuentra a 1700 metros sobre el nivel del mar. Segundo, el terreno: repleto de subidas y bajadas.

La primera mitad de la maratón recorre el corazón de Soweto, pasando por lugares famosos como el Chris Hani Baragwanath Hospital, la plaza Walter Sisulu of Dedication Kliptown y la iglesia Regina Mundi, la mayor catedral Católica Romana de Sudáfrica. Durante la segunda mitad, casi sin percibirlo, tus piernas comienzan a aventurarse por la Morris Isaacson High School y también por el Memorial June 16 Acre to Vilakazi Street. Para quienes no saben, esta es la única calle en el mundo que ya fue hogar de dos premios Nobel de la Paz, Nelson Mandela y el Arzobispo Desmond Tutu. Al subir, también pasamos por el Museo Héctor Pieterson, que conmemora la sangrienta marcha de los estudiantes, en junio de 1976.

Cuando sólo tres kilómetros te separan del final de la prueba, es posible avistar el magnífico FNB Stadium. La emoción comienza allí y nuestro corazón se dispara al entrar en ese recinto, con la emoción de ser recibidos por miles de personas que hacen sonar bien fuerte sus famosas vuvuzelas, las cuales celebran la llegada de los corredores.

A mí, como brasileño, concluir esta carrera me ayudó a entender un poco mejor las raíces de mi cultura, ya que los sudafricanos son bastante parecidos a nosotros. Es decir, un pueblo sufrido pero muy alegre, cariñoso y apasionado por el deporte.

*Fernando Fleury, 37 años, trabaja en el Citibank, en Johanesburgo, donde reside. 

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