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Corre lento para ser más rápido

¿Sabías que entrenar a un ritmo más lento trae importantes beneficios? Entre otras cosas, te ayuda a ser más veloz en tus carreras.

Este tipo de entrenamientos es una de las claves entre los corredores de élite. La razón: corriendo a un ritmo mucho más lento mejoramos nuestra resistencia y capacidad aeróbica, que favorece nuestra recuperación muscular y también nos ayuda a prevenir cualquier tipo de lesión.

Generalmente pensamos que si hacemos entrenamientos a un ritmo más lento, no lograremos alcanzar nuestros objetivos, pero esto no es del todo cierto. En realidad, sólo sería de esa forma si corriéramos lento en competencias. Lo cierto es que debemos hacer entrenamientos alternando las velocidades, realizando fartleks, series y distancias.

Entrenar a un ritmo más lento es muy bueno, no sólo para aquellas personas que están comenzando en el mundo corredor, sino también para quienes por alguna razón pararon y están de regreso en las pistas.

Con estos ritmos pueden comenzar a formar base de nuevo y con ello construir una condición aeróbica mucho más fuerte. La mayoría de los corredores, sobre todo los principiantes, creen que darlo todo en cada entrenamiento es lo que los hará veloces.

Sin embargo, al momento de competir llegan tan agotados que no logran obtener el tiempo que tenían proyectado o, muchas veces, llegan lesionados. Recuerda que correr a tope en los entrenamientos nos pueden llevar a conseguir una lesión, y con ello hacer que nuestro desarrollo sea más lento.

 

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Algunos de los beneficios que se obtienen de correr a ritmos más bajos son:

  • Fortalecimiento del sistema circulatorio. Esto se debe a que al aumentar nuestra condición física, estamos generando nuevas venas capilares, que logran oxigenar mejor nuestra sangre.
  • Aumentas tu confianza y con ello dejas los miedos a recorrer distancias más largas.
  • Creación de glóbulos rojos. Esto es de mucha importancia, ya que son quienes transportan el oxígeno en sangre.
  • Tu disponibilidad de grasa se mejora debido a que cuando corremos a ritmos bajos entrenamos el mecanismo de empleo de grasas, que se activa cuando corremos rápido y por ello tenemos un mejor retorno de energía.
  • Después de un entrenamiento fuerte, los músculos sufren micro desgarros, deshidratación, agotamiento de glucógeno, etc. Si no le damos descanso, no nos recuperaremos para estar al máximo, así que trotar lentamente resulta ser una buena forma de hacer un “descanso activo”. También llamado trote de recuperación.
  • Correr o trotar lento también nos ayuda a eliminar las toxinas que producimos por causa del estrés o de la simple fatiga física.

Para mucha gente resulta muy difícil correr lento por diferentes causas. Lo importante aquí es lograr disfrutar una corrida con amigos, aprender a relajarse, ver el paisaje, el entorno y, sobre todo, darle al cuerpo la oportunidad de recuperarse y descansar de una forma más placentera.

Para que sepas cuál es el ritmo al que tienes que correr para obtener todos estos beneficios, los expertos consideran que debe ser alrededor de un minuto por kilómetro más lento al que correrías en una competencia.

Si te cuesta trabajo medirlo, o nunca has corrido una prueba, busca un ritmo donde puedas mantener una plática con tu amigo compañero de corridas sin la sensación de que te falta el aire.

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