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9 razones para empezar a correr (o seguir haciéndolo)

El running es uno de los deportes que más crece en el mundo, se sabe. No sólo porque practicarlo es fácil (para empezar a correr alcanza con una calle y un par de zapatillas), sino porque además otorga innumerables beneficios. Es bueno para el cerebro, te pone más feliz y puede aliviar más tu ansiedad que cualquier remedio. Te damos algunas razones para empezar a correr, o continuar haciéndolo.

Sólo aquellos que corren saben lo que es participar de una carrera de calle, o correr con amigos. Si lo piensas bien, correr es el deporte individual menos solitario. Siempre habrá alguien corriendo por ahí, en la calle, en un parque, en la playa… La lista de personas que se dieron cuenta de que correr es un estilo de vida y no únicamente un deporte es inmensa. Y crece.

Sí, quienes ya corren deben pensar que no hay nada de nuevo en esto. Pero si aún no empezaste a correr o estás dando tus primeros pasos en el deporte, te damos una lista con razones para comenzar a correr que van más allá del físico.

Razones para empezar a correr (o seguir) 

Es un vicio de los buenos

La palabra vicio generalmente está relacionada a cosas malas, pero no es este el caso. Son muchas las historias de personas que salieron de malos hábitos gracias al running. Eso no es casualidad. Correr canaliza la adicción, libera hormonas que se asemejan a los efectos de algunas drogas y, lo mejor, en la dosis correcta, te lleva a cuidar tu salud, tu cuerpo y lo que pones dentro de él. 

Combate la desidia

El running te ayuda a planear. Quien tiene un objetivo en el running (por ejemplo, correr una maratón, media maratón o 10K) precisa seguir una rutina mínima para alcanzarlo. Y, entre otras cosas, eso te enseña a ser disciplinado y a planear todo para conseguir conciliar con la agenda laboral, la vida social y la familia.

Te enseña a ser humilde

Correr no se trata de llegar primero, a no ser que seas un atleta de élite. No te gastes en querer alcanzar el pace de un atleta profesional que completa la carrera en la mitad de tiempo que tú. Eso te enseña a ser humilde, te da lecciones sobre aceptación y sobre querer dar lo mejor para tu propia satisfacción. Corres tu propia carrera.

Mejora la autoestima

Comenzar a correr te da un sacudón de autoestima. Valorizas más tus esfuerzos, reconoces la grandeza de cada acto. Todos se llevan una medalla al final de la prueba y esa es la conquista.

 

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Aprendes a superarte

Descubrirás que siempre se puede mejorar. Antes de alcanzar los 5K por primera vez, mucha gente pensaba y decía que no conseguiría jamás correr por tanto tiempo sin parar. El running nos demuestra que somos capaces de mucho más de lo que pensábamos.

Otorga disciplina

Se necesita mucho esfuerzo para levantarse a las 5 de la mañana en un día frío, hacer unos intervalos y cumplir con la planilla en la previa a una maratón, por ejemplo. Correr enseña esa disciplina. Cuando se vuelve un hábito, afecta de forma positiva otros aspectos de la vida.

Mente fuerte, cuerpo blindado

Conseguir avanzar y superarse fortalece la tolerancia al dolor, sea físico o mental. El running nos lleva al límite y llegar hasta ahí no es fácil. Ahí te darás cuenta de que eres capaz de sobrevivir a lo que la vida te pone por delante.  

Disminuye el estrés

El running te ayuda a controlar la mente, y con el tiempo podrás aprender a meditar cuando corres. Pensamientos negativos, dudas, y miedos como “no voy a aguantar” o “no soy lo suficientemente bueno” contribuyen al estrés. El cuerpo en movimiento ayuda a reducir ese tipo de conversaciones internas y, al practicar la atención plena, aprenderás a llevar esa misma idea de silenciar la mente hacia la vida cotidiana. 

Empiezas a ser parte de una comunidad

El running junta a las personas sin importancia de creencias, raza o situación social. Somos todos corredores, y punto. Así, comenzarás a ser parte de un grupo que te va a empujar hacia adelante, siempre un poco más lejos. Y eso, ya verás, te cambia la vida.

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