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6 errores por los que no pierdes peso

Comenzaste a entrenar y como cualquier persona común, lo normal es que comiences a perder peso, pues ahora estás mucho más activo, quemas muchas más calorías, tomas más agua y tu metabolismo está mucho más acelerado que antes.

Pero a pesar de todo lo anterior, resulta que no estás perdiendo peso, y al parecer estás más bien ganándolo. ¿Por qué? No desesperes, a muchos nos ha pasado y aquí te decimos los puntos más comunes del porqué tenemos resultados negativos:

  1. Subestimas las bebidas isotónicas. Esto es muy común cuando comenzamos a entrenar, pues no sabemos la cantidad calórica que aporta cada una de las bebidas que seleccionamos para después de entrenar o durante el entreno. Las bebidas deportivas contienen demasiado sodio y azúcar, una mala combinación cuando apenas estás comenzando ya que tu cuerpo aún no está listo para recibir tanto con tan poco ejercicio. Uno de los errores más comunes es tomar jugo de naranja al terminar de entrenar: también contiene demasiada azúcar, entonces tu cuerpo recibe un golpe calórico innecesario. Comienza bebiendo agua simple y ve aumentando conforme aumentes tu nivel de entrenamiento.
  2. Te recompensas demasiado. Por alguna razón, algunos creen que por hacer un entreno fuerte o recorrer varios kilómetros podemos comer lo que se nos ponga en frente. Esto es un grave error, porque además de estar ingiriendo demasiadas calorías, no estamos aportando a nuestro organismo lo que verdaderamente necesita. Así que no te recompenses demasiado, mejor ingiere proteínas, y en cantidades adecuadas, para recargarte de energía sin abusar de las calorías.
  3. Duermes poco. Este punto tiene que ver con el estilo de vida que llevamos. Recuerda que la pérdida de sueño se refleja en el aumento de apetito, y normalmente nuestro organismo pide carbohidratos o glucosa. El sueño suele ser reparador para nuestra mente y, sobre todo, para nuestros músculos. Así que descansa lo recomendado y alimenta a tu cuerpo durmiendo.
  4. No incluyes proteína en el desayuno. Las proteínas no sólo se deben consumir después de un entrenamiento, éstas son mejores cuando las ingieres en el desayuno, pues producen la sensación de saciedad, disminuyendo la ansiedad. Es bien sabido también que te ayudan a recuperar tus músculos de manera mucho más efectiva.
  5. No mides las porciones. Puede ser que ya estés en un régimen y lo estés siguiendo día a día, pero si tus porciones son mayores a lo recomendado, es un hecho que no vas a obtener los resultados que estás esperando. Un ejemplo para saber que estás midiendo mal: cuando terminas de comer te sientes demasiado pesado y te ataca el sueño: esto significa que tus porciones deben ser más pequeñas. Hay guías que te pueden ser útiles para no pasarte y comer sólo lo que tu cuerpo requiere. Recuerda: cada alimento que entra a tu boca trae consigo una buena cantidad de calorías.
  6. Dietas extremas. La mayoría de quienes comienzan con una vida saludable, suelen realizar dietas sin supervisión (porque las encontraron en internet o, simplemente, por recomendación de alguien más) y terminan ingiriendo mucho menos de lo que su cuerpo necesita. Así, pierden muchísimo peso sin saber si es grasa o músculo lo que están perdiendo y viene una gran descompensación, misma que se traduce en la recuperación del peso de manera tan rápida que tu organismo no termina de asimilar nada. Lo mejor es hacerte de buenos hábitos y buscar la ayuda de un experto en nutrición.

 

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Toma en cuenta estos consejos para que tu objetivo no se pierda en el camino por las razones equivocadas. Cuida a tu cuerpo.

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