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Errores comunes al comer después de correr

La mayoría de quienes corremos, pensamos que podemos comer cosas que quienes no realizan actividad física evitan. Generalmente, cuando terminamos de un buen entrenamiento o carrera, nos ataca el hambre, la sed y por supuesto: el cansancio. Por todas estas razones, hacemos ciertas cosas que, en lugar de beneficiarnos, nos perjudican.

Uno de los errores más comunes es que después de una sesión de entrenamiento pensemos, “ahora necesito recargar energías”. Esta es una creencia equivocada, sobre todo si el ejercicio realizado fue muy ligero (como una clase de yoga) o tu sesión de entrenamiento fue corta. Sólo será necesario comer algo inmediatamente después de ejercitarnos cuando lo hacemos muy temprano y por alguna razón nos hayamos saltado el desayuno. Si tu horario de entrenamiento es en la tarde y durante el día hiciste tus comidas de manera regular, no es necesario ingerir alimentos al término de tus sesiones.

Si hablamos de bebidas isotónicas y/o barras de proteína, generalmente las ingerimos cuando terminamos de ejercitarnos, pero la realidad es que sólo que hayas realizado una sesión enérgica y de al menos una hora y media de entrenamiento, aprovecharás sus beneficios. De otra manera, sólo estarás saboteando a tu cuerpo y llenándolo de nutrientes que no necesita.

¿Qué otros errores cometemos comúnmente?

¡Enloquecemos con la ingesta de proteínas!

Tenemos la creencia de que si hacemos alguna actividad física, por ligera que sea, debemos atascarnos de proteínas y con ello obtendremos más fuerza en nuestros músculos. Esto no es verdad. Según la National Academy of Medicine, no es necesario comer grandes cantidades de proteína después del ejercicio. Hay que revisar lo que nos corresponde, según nuestra edad, peso y actividad física.

 

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Celebramos en exceso

Nos sentimos tan satisfechos con haber alcanzado nuestro objetivo, que celebramos de más y terminamos ingiriendo una cantidad de alcohol muy alta. Beber una cerveza o una copa de vino puede incluso beneficiarnos, pero si nos pasamos de eso, afectamos nuestro rendimiento y nuestros músculos.

Excesos alimenticios

Esto es muy natural y común. Lo que pensamos es: mucho ejercicio = a comer lo que se me antoje. Pero esto no es así, debemos comer sano, respetar nuestros horarios, evitar las grasas saturadas, las frituras, hacer nuestras colaciones, hidratarnos correctamente, etc. Podemos darnos un gustito de vez en cuando y soltarnos el pelo con un postre, pero esto no debe ser todos los días. Si queremos mantener nuestra cintura en una medida sana, hay que moderarnos. Recuerda: todo en exceso es malo.

Ingerimos carbohidratos equivocados

Después de una hora o más de entrenamiento intenso, nuestros músculos requieren generar más glucógeno para recuperarse más rápido. Los carbohidratos que comúnmente ingerimos son a base de harinas, y esto no es siempre adecuado. Recordemos que también tenemos carbohidratos sanos como: frutas, leguminosas, vegetales verdes y algunos granos enteros.

Olvidamos nuestra correcta hidratación

Aun cuando hacemos ejercicios ligeros, debemos hidratarnos; también durante el día. Una investigación del International Journal of Sports Nutrition and Exercise Metabolism ha demostrado que en general los corredores subestiman la cantidad de agua que sudan en comparación con la que ingieren. Normalmente tomamos agua cuando sentimos sed y, cuando eso sucede, es porque nuestro cuerpo ya está deshidratado. Debemos tomar al menos dos litros de agua durante el día.

Por último y no menos importante, debemos asesorarnos con un buen nutriólogo para que le de a nuestro cuerpo lo que verdaderamente requiere, tomando en cuenta nuestras cargas de actividad física, distancias por hacer, competencias, etc. Una dieta basada en nuestro entrenamiento y nuestro día a día. Todo esto, nos llevará a comer más sano, a sentirnos siempre con energía y sobre todo, a tener preparado nuestro cuerpo para las exigencias de nuestro objetivo a alcanzar.

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