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¿Correr y tomar alcohol? Deberías repensarlo…

 

El dilema entre la relación del alcohol con el rendimiento en el running ya es materia antigua. Hay quienes sostienen que tomarse una cerveza con los amigos cada tanto no modifica nuestro rendimiento. Otros, sin embargo, rechazan enfáticamente que se pueda beber mientras se entrena para correr.

Sabido es que el alcohol sobrecarga la función hepática, dejando más lento el proceso de generación de energía; además, incrementa la fatiga muscular y disminuye el tiempo de resistencia para las sesiones de entrenamiento. Por otro lado, su consumo requiere un aumento del organismo en cuanto a la producción de antioxidantes, aquellos que se encargarán de limpiar las toxinas generadas por la bebida. Esto último, puede acelerar el proceso de envejecimiento celular.

Otro factor relevante: las bebidas alcohólicas tienen un alto valor calórico, proporcionando 7 kcal por gramo de alcohol. Y esas calorías son consideradas “vacías”, ya que no proporcionan nutrientes para el cuerpo.

Un estudio reciente, llevado a cabo por un grupo de investigadores australianos y publicado en la revista PLoS ONE, respalda los argumentos del grupo que rechaza de plano el consumo de alcohol. La investigación reveló que, incluso con una dieta equilibrada, el alcohol es capaz de suprimir la respuesta anabólica en el músculo esquelético, impidiendo la recuperación después de la actividad física.

 

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La investigación colocó a sus voluntarios en una rutina de ejercicios rigurosos (con entrenamiento de musculación, ciclismo y carrera de alta intensidad). Después de repetir tres veces la sesión de entrenamiento, ellos eran sometidos a una dieta rica en carbohidratos y, dos horas más tarde, comieron 25 gramos de proteína. Después de cuatro horas, el grupo se alimentaba con otros 25 gramos de proteína. Sin embargo, durante este intervalo, una parte del grupo también ingirió un total de 1,5 g de alcohol por kilo del peso corporal. Adicional: una tercera parte del grupo, además del alcohol, ingirió solamente carbohidratos.

Una vez acabado el proceso, la respuesta de los músculos fue analizada de acuerdo con cada caso. El resultado es que la síntesis proteica muscular varía en gran medida de acuerdo a la situación en sí. Como era de esperar, el valor de la síntesis en reposo es menor. El post-ejercicio (sin bebida) mostró el resultado más favorable, seguido por la dieta con la proteína y alcohol; finalmente, por la dieta que combina alcohol y carbohidrato. Así que, si usted hace ejercicio y luego se entrega al alcohol, sepa que el fortalecimiento muscular -tan importante para obtener rendimiento en la carrera- se elimina inmediatamente.

Fuentes: Priscila Di Ciero, nutricionista deportiva funcional y Luiz Ricardo S. Alves, nutricionista deportivo.

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