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¿Qué comen los ciclistas durante el Tour de France?

La dieta de un ciclista profesional que disputa el Tour de France, la prueba ciclística más famosa del mundo, puede parecer, a primera vista, especialmente rigurosa. Sin embargo, te sorprenderías al saber que lo que estos atletas de élite comen no es, en realidad, nada del otro mundo. Veamos en detalles: Qué comen los ciclistas durante el Tour de France… 

Las principales diferencias entre la alimentación de un atleta profesional y un ciclista amateur están en la manera en cómo la comida está hecha y en la cantidad ingerida. Los profesionales evitan al máximo las comidas procesadas y consumen, aproximadamente, 5 mil calorías por día: para una persona de 80 kg que tiene un índice de actividad física intensa, lo recomendado sería cerca de las 3 mil calorías cada 24 horas. 

Lo primero que salta hacia nuestros ojos es la presencia del gluten en el menú. Variados tipos de panes son elaborados para el desayuno y para los sandwiches que comen los ciclistas durante la carrera. Además, los espaguetis a la bolognesa están frecuentemente presentes en las comidas de los atletas tras largas y exigentes etapas. 

Además de los espagueti, el arroz es otro alimento que abunda. En los transportes, tras el final de cada etapa, los ciclistas normalmente comen 300 gramos de arroz y 1,5 litros de jugo de piña bien diluido. No son pocas las veces durante las etapas que recurren a los panes hechos con el mismo grano.

 

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El desayuno de los atletas suele ser dividido en dos partes. La primera de ellas contiene cereales, avena y licuados de frutas. La segunda, tres horas antes del inicio de la etapa, está compuesta por arroz blanco con poca fibra y omelet.

Durante la competencia, la nutrición de cada ciclista depende de la recomendación del equipo y, claro, de la preferencia del propio atleta. Algunos eligen tomar sólo agua o isotónicos, mientras que otros comen barras de cereales. Cuando están en medio del pelotón, los deportistas hasta se animan a disfrutar de algún sandwich de jamón, dependiendo del momento del Tour en que se encuentren y siempre atentos a las estrategias grupales. 

En las etapas de montaña, la alimentación experimenta ciertas alteraciones. No siempre consiguen beberse las dos botellas por hora recomendadas, principalmente si el clima está frío. Tras una prueba con variación de altitud, los ciclistas ingieren 40 gramos más de carbohidrato en bebidas de proteína, las que usan para recuperación.

Por último, la cena. Esta comida es esencial, ya que es cuando el atleta precisa comer lo suficiente para la demanda que tendrá el día siguiente. La cena suele disponer de verduras llenas de nutrientes y carbohidratos o proteínas de fácil digestión. Algunos menús incluyen, por ejemplo, ensalada de remolacha con manzana rallada, brócoli y coliflor asados, risotto de ajo y carne de conejo con caldo de pollo.

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