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Aceite de coco, ¿es bueno o malo? Estudio examina mitos y verdades

Foto:Aceite de coco

El aceite de coco ha ido adquiriendo dos caras en los últimos tiempos. Por un lado están los que aseguran que se trata de un superalimento. Por otro, los que dicen que no es tan bueno.

Esos dos filos del mismo asunto han convertido al ingrediente en punta de lanza de toda una generación de consumidores que busca una alimentación más saludable (un ejemplo de ello).

Por el contrario, en el lado filoso están los diversos expertos que han intentado calmar los ánimos, apelando a una visión más escéptica en torno a las verdaderas cualidades del aceite de coco.

Entre otras cosas, señalan las altas tasas de grasas saturadas (86% del aceite está constituido por ese tipo de grasas).

Aceite de coco, hoja de doble filo

A estas grasas está asociado el incremento de los niveles de la lipoproteína de baja densidad, mejor conocido como “colesterol malo”, responsable de la mala salud arterial y de problemas del corazón.

Por otra parte, las grasas saturadas también pueden aumentar el “colesterol bueno”, o la lipoproteína de alta densidad. Ésta evita el bloqueo de las arterias combatiendo el colesterol malo.

 

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Debido a la insuficiencia de estudios al respecto, el programa televisivo Trust Me, I’m a Doctor, de la BBC, se puso en contacto con Kay-Tee Khaw y y Nita Forouhi, conocidas académicas de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido.

94 voluntarios, con un rango de edad de entre 50 y 75 años, integraron el núcleo humano del estudio llevado a cabo por el propio medio y los docentes de la universidad para intentar aclarar los mitos y verdades de este alimento.

Los participantes se distribuyeron en tres grupos. Durante cuatro semanas, el primero tomó diariamente 50 gramos de aceite de coco extra virgen (tres cucharadas soperas).

Al segundo le correspondieron 50 gramos de aceite de oliva extra virgen. Y al tercero, la misma cantidad de mantequilla sin sal.

Mitos y verdades, bajo el foco

Los del tercer grupo vieron aumentar su colesterol malo en un 10%, y su colesterol bueno en un 5%. Los del aceite de oliva vieron una pequeña merma de su colesterol malo, y un aumento del 5% del bueno.

La sorpresa vino con el grupo que había consumido el aceite del coco. Por un lado, el colesterol malo se quedó en los mismos niveles. Sin embargo, el bueno tuvo un incremento de hasta un 15%.

“Quizás se deba a que la principal grasa saturada en el aceite del coco es el ácido láurico, y este ácido puede tener un impacto biológico en los lípidos de la sangre diferente al de otros ácidos grasos”, expresó la profesora Kay-Tee Khaw.

A pesar de todo, como bien advierte la BBC, se trata de un estudio corto y pequeño. Por ello, es muy pronto para precipitar conclusiones determinantes.

Antes de hacer algún cambio en tu dieta, siempre es bueno consultar a un especialista.

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