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Dieta paleolítica: cómo es la dieta que vuelve a la Edad de Piedra

Foto:Algunos de los alimentos típicos de la dieta paleolítica

La dieta paleolítica, conocida internacionalmente con el nombre de paleo diet, ha tenido mucho éxito gracias a sus promesas de buena forma y protección contra enfermedades.

Como el propio nombre indica, la alimentación de este modelo de dieta remite a lo que el ser humano comía en la Edad de Piedra, antes de inventarse la agricultura. Es decir, básicamente alimentos silvestres o con origen en la caza y la pesca.

¿Podríamos pensar en algo más “retro” que una dieta basada en los modos alimenticios del hombre de las cavernas? No en vano, la dieta paleolítica también es el centro de innumerables polémicas.

 

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Pero lo que los principales defensores argumentan es que, más que adherirse a un programa de adelgazamiento, quien empieza una paleodieta adopta un estilo de vida. Y como tal, debe pensar bien antes de hacerlo.

Abajo, separamos algunos datos útiles para entender mejor qué es la dieta paleolítica. Cómo funciona, qué se puede y no se puede comer, contraindicaciones y consejos de qué poner en el plato.

¿Qué es la dieta paleolítica?

El período paleolítico de la historia humana es amplio. Empieza hace más de 2.5 millones de años y dura hasta aproximadamente 10 mil años antes de Cristo.

Cuando todavía no sabíamos cosechar ni recoger nuestro alimento, usábamos herramientas rudimentarias para cazar y tomar comida directamente de la naturaleza. Ese es, justamente, el foco de la paleodieta.

Una de las principales premisas es que el hombre de las cavernas no sufría enfermedades modernas, como cáncer, diabetes u obesidad, y que eso puede ser corregido por medio de cambios en la alimentación. En este caso, por medio del regreso a los hábitos alimenticios de cuando éramos nómadas y aprendíamos a plantar.

La idea es adaptar las comidas a nuestra genética actual, la evolución del cuerpo humano y las capacidades digestivas que presenta.

De mayor a menor: agua / carnes y pescados / verduras / frutas / nueces, semillas / especias, chiles

En resumen, las opciones alimencias que surgieron después del desarrollo de la agricultura y, principalmente, después de la revolución industrial, son completamente rechazadas.

Por ello, la dieta paleolítica puede ser bastante estricta, a pesar de que no presenta restricciones en el consumo de carne roja.

La verdad es que existen diversos argumentos tanto de quien está a favor como de quien está en contra de este tipo de dieta, además de estudios que corroboran o derrumban sus conceptos.

Es una opción polémica, y varios aspectos deben tenerse en cuenta a la hora de decidir si se va a seguir la dieta o no.

La carta, por favor

Ciertamente, nuestros ancestros no preparaban recetas elaboradas. Si la dieta paleo propone justamente que se respeten los criterios de aquel tiempo, entonces los alimentos que deben escogerse son bastante simples:

  • Mariscos;
  • Frutas y verduras;
  • Huevos de cualquier tipo;
  • Nueces, semillas y algunas raíces (papa, yuca, camote, etc);
  • Carnes de caza y pesca (o sea, no pueden ser animales confinados ni alimentados);

Listo. Cualquier cosa que no esté en esa lista deberá ser sumariamente descartada de la dieta paleolítica. Eso incluye no sólo alimentos procesados e industrializados, también todo lo que proviene de las actividades agropecuarias.

Así, quedan fuera de la ecuación:

  • Pastas;
  • Granos;
  • Cereales;
  • Grasas procesadas;
  • Lácteos (leche y derivados);
  • Leguminosas, como frijoles, garbanzos y ejotes;
  • Aceites vegetales refinados: de soya, de maíz, de girasol, de canola;

¿Un tanto radical? Pues sí. Sin embargo, algunos aceites vegetales están permitidos, como el de coco, macadamia, oliva y aguacate.

Las carnes, que suelen ser evitadas o prohibidas en otras dietas, son fundamentales en la paleolítica y pueden ser consumidas casi sin restricción, con excepción de las carnes procesadas. O sea: salchichas y hamburguesas, ni hablar.

Además, por más que las frutas sean parte importante de la paleodieta, a la hora de beber líquidos solamente se permite el agua. Nada de jugos o licuados.

¿Cuál es el objetivo de la dieta paleolítica?

Hace decenas de millares de años, el hombre no trabajaba en oficinas, sentado frente a la computadora el día entero. El sedentarismo no era un problema, tampoco una opción.

Por tanto, no hay escapatoria: quien quiera volver a la Edad de Piedra, no basta con cambiar la alimentación. Hace falta ejercitarse. ¡Y mucho!

“Esa dieta probablemente nació en contraposición de los alimentos industrializados y aspirando a un bajo contenido de carbohidratos y un bajo índice glucémico, favoreciendo la pérdida de peso corporal”, explica la nutricionista Tania Rodrígues.

Según la especialista, la paleodieta tiene un objetivo muy claro y está enfocado en la forma física. Por ello, la adhesión es grande particularmente entre atletas profesionales que, gracias a la situación en el deporte, buscan perder grasa corporal con frecuencia. Un ejemplo de ello es la estrella de la NBA Kobe Bryant, retirado desde hace dos años.

Diversos medios internacionales apuntan, además del ex jugador de básquet, a otras celebridades que practican la dieta paleolítica. Entre ellas no sólo se cuentan atletas. Los actores Matthew McConaughey, Megan Fox y Gwyneth Paltrow, así como la cantante Miley Cyrus y hasta el ex presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, constan en la lista.

Más allá de la pérdida de peso

Muchos especialistas en el área de la salud –de nutricionistas a profesionales de educación física– recomiendan esta dieta justamente debido a su propuesta de disminuir el consumo de alimentos con impacto inflamatorio y alérgico. La leche sin gluten, por ejemplo, es notoriamente problemática en este campo y es evitada en la dieta.

Otros beneficios destacados por los expertos son:

  • Aumento del consumo de fibras;
  • Disminución del consumo calórico;
  • Control de la glucemia (concentración de glucosa en la sangre);
  • Producción de insulina, lo que puede ser particularmente benéfico para personas con diabetes;
La dieta paleolítica predica el retorno a los hábitos alimenticios del hombre de las cavernas

Comprobado científicamente

Además de las ventajas citadas, en los últimos 10 años investigaciones y estudios han comprobado los efectos benéficos de la dieta paleolítica.

Por cortar completamente el consumo de azúcar es, sin duda, eficaz en el proceso de pérdida de peso. Funciona también contra el síndrome metabólico: problema de salud caracterizado por el aumento de peso, desequilibrio de grasas en sangre y aumento de la glucemia.

Fue comprobado que la dieta es eficaz en la disminución de la circunferencia abdominal. Ello, tanto en hombres como en mujeres en un período de seis meses. También se apuntó a la reducción de factores de riesgo para problemas cardiovasculares.

 

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Cuidados básicos

A pesar de los beneficios, todavía es necesario entender los impactos de la dieta en la salud a largo plazo. Todavía no ha pasado demasiado tiempo para entender si una dieta tan restrictiva y basada en la alimentación del cromañón puede provocar o no algún perjuicio.

“Todas las investigaciones concluyen que son necesarias más evaluaciones sobre el efecto de la dieta por periodos prolongados. Ya que, entre otras cosas, existen restricciones de algunos nutrientes importantes. Ello, al no haber mucha variedad de alimentos”, explica la nutricionista Rodrígues.

Los mismos estudios que comprobaron los beneficios a corto plazo mostraron, también, que los efectos se disipaban en periodos mayores a dos años.

Las restricciones de cereales integrales, leguminosas, leches y derivados son las que reciben más críticas. La no inclusión de estos alimentos puede ocasionar deficiencias de vitaminas y minerales, especialmente de calcio.

Además, existe un riesgo al tratarse de una dieta hiperprotéica. El exceso de proteínas puede provocar problemas renales. Ya que aumenta la producción de urea, causando hiperfiltración.

En el artículo de Ferris Jabr, publicado en la revista especializada Scientific American, señala estudios que demuestran que el hombre desarrolló tolerancia a la lactosa en los últimos 7 mil años, después del periodo paleolítico. Nuestra flora intestinal también es completamente diferente, ya que las bacterias sufren mutaciones y evolucionan de manera todavía más rápida.

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