Recibe nuestra newsletter y entérate de todo en el mundo del deporte

PUBLICIDADE

¿Por qué duele?

¿Por qué duele?
Señale el lugar donde le duele y le indicaremos cuáles son los posibles diagnósticos, cómo tratarlo, cómo fortalecer la zona y una serie de consejos para aliviarlo. Así, volverá a los entrenamientos como nuevo.

1 2 3 4 5
1 2 3 4 5 6

Fascitis Plantar

30 de marzo de 2016 por Activo ¿Por qué duele?

Un dolor en la planta del pie puede interrumpir tu entrenamiento por meses. Entiende cómo puedes prevenirlo.

Causas

• Pronación o supinación excesiva en la pisada
• Traumatismos de impacto por correr sobre
superficies duras (ej. Asfalto)
• Aumento en las distancias de los entrenamientos
• Rigidez en las musculatura de la pantorrilla
• Diferencia en las longitudes de las piernas
• Usar calzados muy bajos
• Falta de fuerza y equilibrio
• Falta de elongación

Síntomas

• Dolor a la mañana o después de estar mucho
tiempo sentado
• Dolor al palpar la planta del pie
• Rigidez y sensibilidad en esa zona del pie
• Interrupción del dolor durante la corrida
• Aparición del dolor durante el día

Fascitis-Plantar
La inflamación del contacto de la fascia plantar con el calcáneo

 

Tratamientos

• Fisioterapia supervisada por un médico que haya
diagnosticado la lesión
• Reposo absoluto
• Masajes deportivos
• Aplicar hielo en el talón y en el arco del pie por
15 a 20 minutos, 4 veces al día hasta aliviar el dolor

Prevención

• Evita usar calzados que estén gastadas para correr
• Modera los entrenamientos de larga distancia
• Después de entrenar coloca una botellita de agua
(500 ml) congelada debajo de tus pies durante 15´.
• Realiza trabajos de musculación y equilibrio para las piernas.

La vuelta al entrenamiento

Cuando no sientas dolor:
• Presta atención si sientes dolor a la mañana
• Toca la zona para ver si se fue la rigidez
• Realiza las actividades diarias normalmente
• Elonga con frecuencia

La conexión de la fascia plantar con la base del talón se lesiona, inflama y causa mucho dolor”

Te despiertas por la mañana y al tocar el suelo sientes un dolor particular en la planta de los pies. Es una sensación similar a la de pisar sobre alfileres o recibir un shock eléctrico. Estos son los primeros síntomas de esta lesión que es es una irritación e hinchazón del tejido grueso en la planta o parte inferior del pie. La fascia plantar es una banda de tejido -muy parecida a un tendón- ubicada debajo del pie. Actúa como una banda de caucho uniendo el talón con la base de los dedos, para formar el arco del pie uniendo ambos extremos. El dolor es más intenso por la mañana, pero puede aparecer también después de estar sentado mucho tiempo y permanecer durante todo el día, haciendo que el atleta tenga que caminar con la punta de los pies o, directamente, no pueda pisar.

Las principales víctimas de la fascitis plantar son los corredores, principalmente los de larga distancia. También afecta a las personas que sufren excesiva pronación (pie rotado hacia adentro). Es frecuente entre personas con arco elevado o pie plano, y a menudo en mujeres con pies largos y estrechos. El problema puede ser causado o agravado por el uso del calzado inadecuado o trabajos excesivos. La falta de elongación en los músculos de la parte posterior de la pierna también puede ser un factor desencadenante. Las personas obesas también son propensas a padecer esta lesión.

 ¿Qué sucede?

La fascia plantar es una estructura fibrosa muy parecida a un tendón, que tiene el poder de absorber el impacto y proteger los huesos del pie. Está unida a los músculos y los ligamentos del pie. Al caminar o correr, la planta del pie distribuye el peso del cuerpo y absorbe los impactos en varios puntos de la fascia, uno de ellos ubicado en el hueso del talón. El impacto repetitivo puede desencadenar un proceso inflamatorio y con el correr del tiempo hacer que pierda su elasticidad y se convierta en una especie de cuerda que no se estira muy bien. Su sobrecarga puede provocar desgarros en su inserción posterior con inflamación de los tejidos que la rodean incluyendo el hueso. Esto puede originar la aparición de un “espolón” aproximadamente en el 50% de los casos.

Iniciar el tratamiento ante los primeros síntomas te ayudará a reducir los tiempos de recuperación.

¡Compartir por correo electrónico!