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Keith Boissiere, el “running man” que corre 30 km al día

Keith Boissiere nació en Trinidad y Tobago hace 64 años. Desde hace 30 corre a diario, aproximadamente, la misma cantidad de kilómetros que la mitad de su edad actual.

Lo hace por salud: entrenarse en las duras y peligrosas calles de Baltimore son el mejor tratamiento para la complicada y tediosa espera de un trasplante de riñón.

Keith Boissiere es aquel personaje de barrio que tiene una increíble historia. Solitario, callado, enigmático, el anciano es apodado por los habitantes de los vecindarios Harlem Park y Sandtown-Winchester como the running man.

Una frase tan simple, pero a la vez compleja, que envuelve una serie de preguntas que tienen vagas respuestas. ¿Por qué corre? ¿Dónde vive? ¿Qué hace a parte de entrenarse por las calles más peligrosas de Baltimore? ¿Es un profesional caído en desgracia o un riguroso atleta que se prepara para una gran prueba?

El fotógrafo Patrick Smith, de Getty Images, colocó su lente en esta historia y documentó la vida de Keith Boissiere a través de imágenes.

Smith es un fotógrafo conocido por cubrir eventos deportivos, como la coronación de Usain Bolt en la competencia de 4×400 relevos en los Juegos Olímpicos de Río 2016, la final del Super Bowl entre Carolina Panthers y Denver Broncos, o las luchas de la empresa de artes marciales UFC.

Cuenta Patrick Smith, en primera persona, que tras cubrir eventos deportivos de gran envergadura notó que a su lente le faltaba intimidad con la acción. Por este motivo se embarcó en documentar la historia de el hombre que corre.

Recuerda Smith que desde niño siempre observó por las calles de Maryland la delgada y fibrosa figura de Keith Boissiere. Ya en la secundaria, el misterioso hombre continuaba su recorrido por la ciudad a través de la ruta 40.

 

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En Boissiere nunca despertó el hambre de competencia, cuenta Patrick. Su apetito recaía tan sólo en devorar kilómetros. Durante los últimos 12 años engulló más de 30 a diario. Pero su rutina tuvo un cese en 2008: un problema de salud se llevó su récord, y por poco su vida.

Los doctores recomendaron a Boissiere que continuara corriendo. El entrenamiento resultó ser la mejor terapia para combatir su implacable enfermedad.

Kilómetros y kilómetros. Sin ruta. Sin una finalidad claramente definida. Al igual que Forrest Gump, que corre durante tres años sin detenerse solo porque “tenía ganas de correr”.

Keith Boissiere, ejemplo entre el caos

Boissiere sigue pasando por las calles de Baltimore pensando sólo en superarse y mantenerse vivo en una ciudad conocida como la capital de la heroína, y que es dominada por armas, violencia y alta criminalidad.

En 2014 the running man fue víctima de la delincuencia: fue asaltado mientras se entrenaba. Un breve reportaje televisivo y nada más. Un número más en las frías y contundentes estadísticas de la inseguridad de Baltimore.

Smith se interesó más en la historia cuando volvió de cubrir los Juegos Olímpicos de Río 2016. Una cálida tarde de septiembre, recuerda, encontró a Boissiere. Conversó con él delante de su casa. Le comentó sobre el interés de contar su historia y pidió permiso para fotografiarlo.

Smith se sumergió durante cuatro meses en su vida. Los días cambiaron y ahora pedalea al lado de Boissiere mientras lo fotografía en las calles más duras de Baltimore. Visitas a su casa y al hospital se volvieron cotidianas.

El fotógrafo que vivía con el sueño de que su lente ganara intimidad con la acción encontró en Keith Boissiere su gran personaje: un anciano solitario que acumula kilómetros y que la gente conoce como el hombre que corre.

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