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Vaso medio vacío: alcohol vs running

Un par de cervecitas después del trabajo, unos traguitos en la cena del sábado, a pesar de que el fondo nos esté esperando el domingo por la mañana… pueden parecer actitudes comunes. Sobre todo, porque muchas veces asociamos consumo de alcohol con placer y relajación. Pero el consumo de alcohol puede obstaculizar tu rendimiento en entrenamientos y carreras, al punto de anular el esfuerzo que haces para evolucionar en el running.

Esto sucede por cómo el alcohol actúa en el cuerpo, especialmente cuando se consume en grandes cantidades. Hígado y riñones, sobre todo, se sobrecargan interfiriendo en los sistemas de producción de energía y hasta en el tiempo de reacción del organismo.

 

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Y la situación puede empeorar si tenemos en cuenta el contexto social. La “chelita del after” generalmente se acompaña de algo para botanear, comidas con mucho sodio y grasas, aumentando el problema para el cuerpo. Y encima todo eso puede disminuir las horas de sueño…

Alcohol vs running

Como casi todo en la vida, moderación es la palabra clave. Si se respeta la recomendación del consumo máximo de 14 dosis por semana, la ingestión de bebidas alcohólicas asociada a una vida activa y a la práctica de ejercicio físico puede ser benéfica.

Algunos estudios apuntan esa combinación como la responsable por la reducción de hasta un 50% del riesgo de muerte por cardiopatía isquémica. 

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