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Cuando el corredor pasa a ser triatleta

Si hay algo en lo que creo que todos los corredores estamos de acuerdo es en que este deporte se te mete por los poros y difícilmente se abandona una vez que lo comenzamos a practicar. La afición se convierte casi que en una necesidad y así, sin darnos cuenta, los hábitos cambian, la rumba pasa a un segundo plano, comenzamos a comer mejor, a entrenar regularmente y durante los fines de semana se madruga sagradamente para salir a correr.

Luego, a medida que vamos aprendiendo sobre cómo entrenar mejor, donde la teoría y los expertos dicen que lo ideal es combinar el correr con otros deportes (idealmente natación y bicicleta) algunos, como me pasó a mí, descubrimos el encanto de esas otras practicas y se comienzan a tener pensamientos como: ¿Y que tal si hago una triatlón?*

Me inscribí para el triatlón

Una vez tomada la decisión, lo que yo hice fue inscribirme en uno. Aproveché la gran oportunidad de que por primera vez este año se hará un Ironman 70.3 en Colombia. Sin pensarlo mucho, me anoté. Ya con ese compromiso hecho y una buena cantidad de pesos destinados a esta nueva aventura, lo siguiente fue hablar con el entrenador.

¿Cómo me preparo? La rutina cambia, sin duda. Ahora la natación, la bicicleta y correr son el pan de todas las semanas (casi que dos días semanales por cada deporte) más los entrenamientos de fuerza, que son fundamentales para que el cuerpo reciba de buena manera esta carga de ejercicio.

Al mismo tiempo que el entrenador me explica la nueva rutina, comienzo a buscar una piscina donde entrenar -así como la bicicleta. En Bogotá, ciudad donde resido, lamentablemente no hay muchas opciones de piscinas; pero una vez encontré la mía (junto con el vestido de baño, gorro de silicona y gafas), comencé a perseguir la bici.

Mi misión era encontrar una de segunda en buen estado; al fin y al cabo, estoy apenas empezando y decidí que una vez que tenga experiencia podré mejorar mi equipo -si es necesario.

¡Así las cosas, la encontré! Una Jamis blanca, buena, bonita y a muy buen precio. Luego vino la compra de pedales, casco, zapatos, guantes, extensiones para los brazos, un rodillo para entrenar en la casa y obvio, “la pinta”.

Equipo completo, allá vamos

En cuanto a la natación, el enfoque ha sido mejorar la técnica y aumentar la resistencia – tendré que ser capaz de nadar 1.900 metros. Con la bicicleta, el plan ha sido “rodar” incrementando semanalmente el numero de kilómetros (ya que en la carrera serán 90); en cuanto a las corridas, el entrenamiento va a ser para 21K.

La prueba reina será el próximo 4 de diciembre, a la cual espero llegar bien entrenada y preparada para esta nueva experiencia!

 

*Autor: Ana Barreto, editora de Activo Colombia. 

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