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Le amputaron una pierna cuando tenía 9 años y terminó su segundo Ironman

Foto:Fabio Rigueira

Ya les contamos sobre los participantes argentinos, la vigencia de Oscar Galíndez y las victorias de Andy Potts y Sarah Piampiano -con récord- en el Ironman Florianópolis. También les adelantamos un poco de la historia de Fabio Rigueira, quien, a los 46 años, terminó su segundo Ironman (3,8k de natación, 180k de ciclismo y 42k de pedestrismo para quienes no saben) sobre sus muletas, ya que desde los 9 años tiene una pierna amputada.

Una tarde más entre amigos, jugando a la pelota. Un día que Rigueira decidió dejar atrás, pero nunca olvidará. Tras una caída que no parecía ser gran cosa, acabaron descubriéndole osteosarcoma, un tipo raro de cáncer de hueso que comienza en las células que forman los huesos.

Fabio Rigueira, Ironman de la vida

Debido al dolor que Fabio sentía, y a la creciente hinchazón de la pierna, los padres del entonces niño acudieron a los especialistas, pero ni las agilizadas sesiones de quimioterapia consiguieron evitar la amputación de la pierna izquierda, con la intención de que el cáncer no se propagara a los órganos.

Casi tres años después del traumático momento, se le identificó metástasis en el pulmón derecho, lo que provocó la pérdida de dos tercios del órgano. “Lo que me fortaleció en aquel momento fue el poder de ser un chico, era más feliz de lo que muchas personas podrían ser en esa situación”, comentó.

Placer, triatlón

El acercamiento a nuevos deportes comenzó con una bicicleta que le regaló su padre y, sobre todo, por seguir al tío, amante del ciclismo y practicante de triatlón. “Recién a los 20 años me puse a entrenar con él. Mejoré mucho en la natación y hasta conseguí ser subcampeón de la Travesía Mar Grande – Salvador (14k de natación en el mar)”, explicó.

Poco a poco, empezó a sumarle kilómetros de bicicleta, y llegó a realizar tiradas de 400 kms. “Me estaba acercando al triatlón sin saberlo, pero lo que me preguntaba era cómo sería correr”, recordó Fabio Rigueira.

Después de un partido de fútbol para amputados y de conseguir un entrenador a su altura, Rigueira se sintió preparado para el triatlón. Hizo algunos de distancias menores antes de, en 2018, aventurarse a su primer Ironman, en Florianópolis. Lo terminó en 14h46m, convirtiéndose en el primer brasileño amputado finisher.

La costumbre del esfuerzo

“Eso me dio a entender que podemos cumplir nuestros sueños, solo necesitamos saber qué queremos y confiar en nosotros mismos. Desde chico estoy en una dura batalla, por lo que sé bien lo que significa hacer un esfuerzo”, contó el triatleta.

En las últimas horas, Fabio volvió al Ironman Florianópolis para medirse a sí mismo. “Si bajo aunque sea 10 segundos mi tiempo anterior, será una gran victoria”, dijo antes de la carrera.

Al final, su tiempo fue 13h56m12s, 50 minutos menos que su performance de 2018. De todas formas, serán los miles de aplausos que recibió en las calles y la admiración de sus pares lo que se llevará para siempre.

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